La tecnocracia y el nihilismo

 

Luc Fery, filósofo, francés, afirma que el paso de la ciencia a la tecnología fue la muerte de los grandes ideales o la desaparición de los fines o valores a favor de los medios. Surge el proyecto de una dominación de la Tierra por parte de la especie humana. Esto significa, en primer lugar, un conocimiento total del mundo gracias a la razón científica. Desaparecerá todo misterio de la naturaleza. En segundo lugar, aparecerá detrás de la dominación del conocimiento la dominación práctica de la voluntad, la tecnología. La naturaleza es un conjunto de objetos materiales que el hombre puede utilizar como le parezca.

Al comienzo de los descubrimientos , siglos XVII y XVIII, épocas de Descartes y Kant, se dominaba la ciencia con una óptica o un ideal de servir a la emancipación del hombre, servir a la libertad y a la felicidad. El progreso de la ciencia nos liberará del oscurantismo de los siglos anteriores y el dominio del mundo nos liberará de las servidumbres materiales. Sin embargo, el proyecto técnico y humanista de la Época de las Luces entrará en el mundo de la competitividad. El motor de la historia ya no está en una ciencia al servicio de los ideales de la libertad y de la felicidad del hombre, sino que es el resultado de la competencia. La noción de progreso cambiará de sentido. El dominio del hombre sobre el mundo se ha vuelto un proceso automático, incontrolable y ciego, es el simple resultado de la competitividad, dominar por dominar y no se sabe por qué. La técnica se dirige a los medios y no a los fines o valores.

De acuerdo al deseo de Nietzsche, ningún ideal dirige el curso del mundo. El dominio de la tecnificación como competitividad del mundo coincide con la voluntad de poder de Nietzsche porque destruye todos los ideales. Con justa razón, Heidegger llamó a Nietzsche el “pensador de la técnica”, el que acompaña el desencantamiento de la sociedad, la desaparición del sentido y de los ideales a favor de la lógica de la voluntad de poder. Se ha decidido eliminar los cursos de humanidades en las universidades porque no aportan a la producción. Europa va por el mismo camino. El ser humano se vuelve amoral. Ya no tiene la capacidad de distinguir entre el bien y mal. Ya no pude construir una relación de amistad o de amor porque ve al otro como un objeto de uso o de abuso. El ser humano se somete a las normas de poder y cree cualquier cosa. Todos está homologados a pensar lo mismo. El poder económico ha condicionado al ser humano. Solo puede buscar el dinero y la distracción. La nueva ideología, la tecnológica, está reemplazando las ideologías del liberalismo y del socialismo. Los poderes de transformación, y, de destrucción en el caso de fracaso, son enormes porque se desarrollan sin sabiduría. Vamos hacia sociedades, cada vez, más violentas.

Byung-Chul Han, filósofo, Corea del Sur, afirma que vivimos en la sociedad positiva. Las cosas se hacen transparentes cuando se insertan en el torrente liso del capital, de la comunicación y de la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se someten a los procesos de cálculo, dirección y control. Las cosas se tornan transparentes cuando se despojan de su singularidad y se expresan completamente en la dimensión del precio. El dinero, que todo lo hace comparable con todo, suprima cualquier rasgo de inconmensurable, cualquier singularidad de las cosas. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.

Jean Luc Maron, Filósofo, francés, católico, afirma que estamos en la situación mundial del nihilismo. De punto de vista político, se pasa de las ideologías dominantes a las ideologías totalitarias, para terminar con las ideologías actuales que, no quieren ser dominantes o totalitarias, se autodenominan ruptura. Filosóficamente, este movimiento está contenido en lo que se nombra la metafísica, su génesis, su desarrollo y su fin. La anarquía presente, que caracteriza la postmodernidad tiene, pues, una genealogía. Esto no lo comprenden los reaccionarios que quieren restaurar, sea la nación, sea la revolución, sea la religión, entre otras máscaras de voluntad de poder. Ellos permanecen como agentes consientes o desconsientes del nihilismo. Ellos afirman que la ciencia no tiene fin. Si embargo, el mundo no es eterno. Tiene un comienzo y tendrá un fin. Estamos en un regreso incontrolado del fin del mundo. Se dan cuenta que las ciencias y las tecnologías son mudas sobre el sujeto y que los grandes relatos de las religiones han sido olvidados. Se está desprovisto de los instrumentos para pensarlos. La apocalipsis aparece sin ser precedido por los Cuatro Jinetes. Existe el miedo por el fin del mundo. Pero un fin que no está sostenido por ningún pensamiento. Es imposible y prohibido de pensarlo.

 

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