La Copa Libertadores de 1972 entre peruanos y chilenos está plagada de recuerdos y anécdotas. Luego del 2 a 2 ante Universitario de Deportes en Lima, Alianza Lima vio cómo se diluían sus posibilidades de alcanzar por primera vez en su historia una semifinal copera.
La desesperación, como registran las crónicas periodísticas de ese año, llevó los dirigentes de Alianza Lima a buscar a sus pares de la Unión San Felipe de Chile, campeón chileno, a ver si “podían” derrotar o empatar a la Universitario de Deportes en la capital peruana y mantener así vivas las esperanzas aliancistas de jugar un partido extra con los merengues que finalmente definiera al campeón del grupo 4 de La Libertadores de ese año.
Los chilenos, que llegaban a Lima ya eliminados del torneo, le arrancaron un 0 a 0 al entonces poderoso Universitario de Deportes el 21 de marzo en el Estadio Nacional. El resultado tuvo sabor a derrota para los cremas y como Alianza Lima antes había vencido 1 a 0 a los sureños con gol de penal, la suerte íntima pasaba ahora por superar a la Universidad de Chile y quedar así a tiro de ganar la llave.
Los cronistas, sin embargo, destacaron un curioso hecho el viernes 31 de marzo de 1972. Los dirigentes de la Unión San Felipe habían reconocido en Santiago que Alianza Lima los había “premiado” por el empate ante Universitario de Deportes en Lima.
La nota periodística, cuya fuente resultaba era una agencia internacional, detallaba que, tras revelarse el “estímulo” en Lima, habían renunciado el presidente de la Unión San Felipe, Hugo Yuri, así como el delegado Horario Peña, quien presidió la delegación chilena a Lima.
Hugo Yuri admitió que los 18 dólares que se entregaron a cada jugador habían sentado un “precedente funesto”, para el fútbol de Chile, aunque descartaba que se fuera a sancionar a los jugadores del entonces campeón chileno.
Según Yuri, Peña recibió de los dirigentes aliancistas el dinero con el fin de que sus jugadores empataran al menos con Universitario de Deportes en Lima, y Alianza Lima mantuviera así la chance de clasificarse a la semifinal de la Copa Libertadores de ese año, resaltan las crónicas periodísticas.
Aunque el dinero estaba destinado a quienes jugaron contra la Universitario de Deportes en Lima la suma se dividió entre todo el plantel: 18 dólares para cada uno, añade la crónica deportiva.
La suerte, sin embargo, resultó esquiva a la gente de Alianza Lima ese tórrido verano de 1972. Una desastrosa actuación ante la Universidad de Chile en el estadio Nacional de Lima permitió que los azules le encajaran cuatro goles y que el polémico estímulo a la Unión San Felipe no sirviera de nada. Ocurrió la noche del viernes 24 de marzo, cuando, vendido por una pésima defensa, Francisco Ponce, que había tapado de todo en Chile, se convirtió en 90 minutos de héroe a antagonista por su pésima faena en el arco peruano.
A las pocas semanas, el entrenador “grone” José Gomes de Nogueira, despotricaba contra la dirigencia de Alianza Lima y anunciaba a la prensa que dejaba la institución y regresaba a Brasil. Aseguraba, además, que un directivo aliancista, tras “rogarle” que sacara campeón a los victorianos (No lo hacían desde 1965) se había contactado luego, sin avisarle, con otro director técnico para que dirigiera a los aliancistas.
La directiva de Alianza Lima se defendió argumentando que el técnico aliancista había pedido 180 mil soles mensuales para renovar y que después de la eliminación copera resultaba imposible desembolsar ese monto.
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